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Se lava bien el puerco. Se corta en tiras, sin separarlas. Se sala y se cuela para escurrirlo bien. Se tiene un día al sol. Luego se coloca en unas horquetas de cujes y se encienden unas rajas de leña debajo, echándole a la montura, ramas de guayabo sobre la leña encendida, para que el humo de esta planta dé a la carne su sabor aromático. Una vez curada, se fríe en trozos. |
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